Sábado, 25 de abril de 2009
El café tiene la droga suficiente para romper la membrana de los signos y transformar las imágenes en un esquema diferente preparo un café fuerte, pesado como mis sueños todavía adheridos a otras dimensiones; reviso la mañana mientras doy sorbos de día viaja por mi sangre la cafeína conciliadora me introduzco a unos pantalones cortos despierto de amor y muerte con otros deseos diferentes, me dispongo a caminar para planear el día para que el aire y las sales se introduzcan a mi cuerpo y el mar de arena negra y piedras enroscadas acaricien mi mirada mientras las olas inician su cortejo la seducción de sus voces para un nuevo intento otro mundo de magia diferente al de los duendes criaturas voladoras que borran con su trazo mis caminos y en pedazos de recuerdos y otros símbolos desmenuzo uno por uno mis sueños ya disueltos. El café tiene la droga suficiente para romper la membrana de los signos y transformar las imágenes en un esquema diferente que se acurruca en el sonido seductor de la marea, cerca del mar, de mi larga caminata de ida y vuelta por una playa pequeña no exenta de encantos peculiares, diferentes aventuras en el paso de los días; espera por mi una jornada de letras y despensas viajes a la realidad ordinaria de la vida la que en sí nos presiona para buscar el sustento continuo de alimento y amor en medio de otros escenarios. Es cierto, el sueño, el café, el rito de montarse en unos tenis, un pantaloncillo y así caminar por la esquina de un infinito conocido, desplazarse unos minutos al lado del misterio de la vida para regresar nuevamente a otra vida igual de verdadera, también es aventura, escalar la cúspide de un mediodía de pájaros y otras máquinas volantes, terrestres, metáforas de alimentos enlatados microondas recordando el inicio del los tiempos, calentando una porción de oxígeno por ratos; los sueños me esperan al inicio del crepúsculo los deseos no satisfechos se perderán en ellos, mientras tanto me dispongo a esperar al otro día recordar una novia ausente, a la mujer que nunca me hizo caso, una historia de amor que no es la mía, regresar con mi cuerpo a esta ciudad indiferente y soñar despierto en los sueños cuando sueño. Solo eso A mi amiga querida Lunalejana Me aparto del suspiro de un astro del raizal del infortunio vuelo hacia la parte del espacio sin forma me adentro en el tiempo de los otros centellean las voces de los hombres pájaros las sirenas son atraídas al despeñadero Ulises y Jasón son dos mitos en un compás el sextante descompuesto de la navegación en cabotaje creadores de leyendas que construyeron verdades no hay infierno en la calle en que los sueños deambulan es la realidad virtual la verdadera esencia el holograma convertido en un circuito de números repetidos incisamente entre la nada y el infinito en medio de ello, el cero punto cinco la mitad el paraíso de los números enteros la ausencia de lo imaginario la belleza distorsionada por las sombras del ruido una voz que clama en el desierto y las hormigas en bandada desconcertadas por lo inevitable, el poder de la imaginación como instinto de muerte el infierno despojado de su encanto literario la cruda y desconcertante mañana a cinco grados bajo cero el planeta Marte como símbolo de la soledad el universo entero conjurado por los apostatas del diablo y dios jugando a los dados en ese pañuelo de las circunstancias. La vida es un accidente de una máquina imperfecta la sangre y la arena son partículas de muerte que se cuelan en esta fascinante aventura de ninguna parte quedarse estático porque el tiempo no llegó secarse en el infortunio de una dimensión desconocida no ser la cuerda o el filamento inventado del poeta para explicar que las matemáticas no son perfectas; el rescate de la poesía como parte sustancial de lo que no es Lo que fue alguna vez que nosotros los que estamos nos transformamos en una letra y una canción y dejó sin aliento al que quiso atrapar el infinito en un puño; como el polvo que se queda en la cornisa de la magia, así quedaron todos cuando la música se fue desvaneciendo en el vacío, como si en realidad se ahogara con el soplo de la ausencia y las ondas detenidas en la palabra y los sonidos invisibles para los ojos cegados por una luz sorda. la vida es un accidente de un sistema incomprensible pero que puede ser la nada deambulando por su vomitada abortando el espíritu de lo que no nos pertenece estamos todos adentro de una palabra que no tiene significado solamente la piedra que cae en el vacío hacia un mar de sirenas nuevamente así hasta la eternidad del punto de retorno, es decir, hasta nunca, hasta siempre, hasta mas allá de lo que no ha sido ni será porque dicen que el análisis no fue inventado por el sistema ni la abstracción el fantasma del pensamiento la ausencia de lo que se ha tratado de hallar en la paradoja de las piedras y los símbolos encerrados dentro de 32 piezas de un juego infernal venciendo a la muerte con los cuadros negros y rebasando el cuadro de la circunferencia en un mundo ovalado pero que solo existe en el momento de no saber que se está dentro de el sin embargo no existe, está ahí probando que somos marionetas que alguna vez fuimos un cuadro la geometría líquida de la vida encerrada en la caja de cristal la pecera de un inquilino que no ha llegado todavía; así es esto de la lógica dentro de una idea que se decanta para diluirse en otra oscuridad sin la luz, su contraparte escondida en el mundo del nunca jamás, nunca jamás la muerte nunca jamás la vida la nada el infinito el infierno la gloria el paraíso Nunca jamás la victoria de la reina muerta y el vasallo convertido en mariposa ni el caballo de mar saltando entre los guijarros de la ineptitud; no hay pájaros en el desierto ni en este cuarto solitario no hay nada. Silencio escucho ruidos, son los sueños que se acercan es la hora de ser real verdadero existimos entonces en boca de los otros mientras ellos anuncian los símbolos in entendibles no hablamos el mismo idioma esperamos lo que no llegará solamente nos queda la esperanza que fenece y nunca aparece estamos solos solo eso.
(Para Mavila e Iván) Me levanto con sueño
Por: Modesto Herrera González | Poesía | Comentarios (0) | Referencias (0)
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