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La ciudad de los soles nocturnos

Martes, 03 de marzo de 2009

Círculo de amor



       

En esta inmensidad donde te siento mía,

en este recorrido continuo por tu cuerpo,

tierra firme donde te surco y pienso.

En esta plenitud del todo y nada

en que las geografías se desvanecen,

cuerpo sin fronteras,

solo las cartas estelares te pronuncian:

eres el sendero del silencio,

ave dentro de mi ave

que recorre alrededor de un sol distante,

circunvolando ave majestuosa alrededor de mi destino,

en numen de tu piel irisas los colores

que fecundas en el profundo y misterioso jardín de mis placeres,

espalda perdida en la quietud del sueño.

 

Despierto estoy en un reclamo de pájaros inquietos,

en el zumbido indescifrable de una abeja rondándote,

pezones destilando miel de tus encantos

en besos polen de amor sobre tus labios,

amor sagrado que en el amor profano hemos liberado

con océanos desbordados por tu cuerpo

y en tu cuerpo como una isla naufrago,

mar de quietud nuevamente que nos moja,

multitud de símbolos mudos nos pueblan,

mis manos en oración te rezan por tu vientre.

Asgo tu aliento, sagrado mantra

que se transforma en savia, magma,

líquido de luces que estallan por tu prisma,

en un sinfín de colores encendidos por tus poros.

 

Volcanes en alerta en un terreno milagroso,

como una procesión de místicas doncellas,

van tus senos pronunciando su propia letanía

ristra divino.

 

Huerto del regazo de esta alma mía

bajo tu naranjal descanso,

en su sombra recorro tus contornos

y dentro de ti llueves

en tu valle lacustre me sumerjo,

magia distante...

llueve tu cuerpo y te bautizo

con lluvia de palabras y de verbos

y tu misterio es trasparente cuando estamos juntos.

 

Mar,

monte sagrado,

árbol sin prisa,

longevo,

territorios que contornan la palma de mi mano;

es tu desnudez la mitra donde pronuncio mis plegarias,

en cada poro naciente, oriente de mis besos

tus labios emergentes,

flor en gestación cuando te deletreo,

flor profunda es tu vientre en cautiverio,

finalmente liberado en sus anhelos

en esta inmensidad donde te siento mía.

 

Por: Modesto Herrera González | Poesía | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

Querido amigo como siempre, es un placer leer tu poesía.
Extraño nuestras conversaciones.
Saludos y besos.

Clementina | 11-03-2009 15:44:33

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