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La ciudad de los soles nocturnos

Martes, 17 de febrero de 2009

Cofradía...

El matewane

“el que no sabe y va a saber”

está próximo a nacer.

agua y fuego se funden

para emprender el viaje

humedecer al corazón de fuego

y descubrir al divino luminoso.   Peregrinaje (MHG)



       

A todos los muertos del  2 de octubre y todos los muertos después

 

En el ocaso tupido del poema,

cuando nada parece resolverse

surge la respuesta de la lumbre

que en esos secretos del espejo

transforma en humo líquido los versos.

 

En la parte escondida del lamento

el grito ahogado con notas de silencio

las flores de fuego son crisálidas de tiempo,

 

mensajeras de la lluvia de luciérnagas

brujas que no revelan sus misterios

respuestas de infortunio

y cardumen de letras en espera.

 

El poema nacido de los números

gestado en la lógica del metro

sigue siendo silogismo de la nada,

existencia mientras dure el pensamiento.

 

Los puntos cardinales de una estrella

son cascadas de nubes de colores

pájaros recordando el infinito

horizontes de luz en el murmullo.

 

En la parte misteriosa de la noche

la oscuridad se aposenta entre suspiros

ventanas desdobladas en rutina

visitas taciturnas del destino

y un zurcido invisible de plegarias.

 

En las redes que fueron perforadas

el espíritu del brujo nos reclama

la historia en concreto nos señala

y las piedras del tiempo nos aguardan.

 

En el miedo por el trance del humito

la parálisis cobra las facturas

la memoria se agacha y se delata

el encuentro no tiene escapatoria.

 

En los grifos, los símbolos, los versos,

la parte escrita que no pudieron borrar,

la caravana de quejas, la desgracia,

el ser que se mutila con la sombra,

y este eclecticismo manifiesto

el desgarre del telar

el sueño tejiendo mariposas

el momento que el sediento

tiene miedo

el ocaso transformado en verbo

el viejo brujo agazapado

al acecho del encuentro

el mundo encerrado dentro de un cuarto

el canto del Nahual

la conciencia,

exigen la porción de tornasoles

la dieta del espíritu y la carne

el cuerpo entregado al sacrificio

la ausencia de sal

mujeres bellas

el sacrificio.

 

Por miles de nosotros moriremos

y seremos ungidos monumentos,

romperemos las verdades asimétricas

que en cuentas de colores y de espejos

nos fueron ocultadas.

 

En la parte profunda de la selva

en la sierra

en los grandes cinturones cósmicos.

Un solo pensamiento se evapora

Y es difícil detenerlo con el tiempo.

 

Hoy solo contamos con los muertos

Y cuatro tecuhtlis del silencio.

En sus rezos se dispara el infinito.    (M. H.)


II

 

 

El cónclave del designio

 

 

Quizás algún desparpajado designio,

con mano de orfebre

tejió con su filigrana de sal,

un motivo salteador de caminos, romancero con la flor.

Para crear el rito que corresponde.

El que acecha desde el acecho

y lanza al aire un conjuro

para que aparezca la palabra.

Ceremonial de cruces en el destino,

brocadura de saldos divinos,

fuego que no muere para nacer.

 

En el cónclave de salmos y abrevaderos,

barajamos un póker de lunas ya ancianas.

Para que Ixchel emergiera del espejo

como luna nueva ante el beneplácito de la primera noche.

 

En esa cofradía de tantas distancias, ayeres

y despedidas, tantos días con apariencia de nuevos

amontonados en la alacena.

sufrimos del alucine bárbaro, con semblanza de octubre,

porte de Marte con escudo y espada.

Herimos de primavera la oración

para que se diga diciendo y diciéndose digamos.

Soy bajo el ara bautismal lo siempre finito.

 

Yo me sumo al vuelo nocturno del águila,

para ver los tiempos remotos y venideros

agazapados en una piedra de cuarzo.

Cofradía de almas en pena con sus campanas al viento

para llamar a la muerte y presida el ceremonial

Soledades y ambages.

Luz finita de armónicos finales sin final,

umbrales de otros crucigramas

en el laberinto de la oscuridad.

Caballeros sol con las armas para atrapar a la noche,

para cantar al unísono y desde diversas brasas y lechos,

el conjuro que asoma desde el encaje del infinito.

El que se ríe con flores de octubre,

el que se incendia en una claridad

que despierta a las aves de fuego

y descifra las sombras que la luna colocó

por algún motivo bajo las rocas.

Un camino con corazón de azahar.

 

W L

 

 

Intermedio

 

 

Ella la que engendra vida

 

 

En las cuatro regiones de la Historia

hay un vigilante de los ritos

para ser protegidos del tirano,

en una procesión de la palabra

son resguardados por una santa cofradía.

 

El pensamiento diluido en mil dialectos

ha divido al ser de si mismo

y solo en el espacio sagrado de los dioses

en el tiempo mágico del sueño

así mismo se ha ido incorporando.

 

 

es Ometeótl quien esconde el fuego nuevo

y en otras ocasiones lo destruye

hace crecer a la tierra de la nada

y a la nada regresa cinco veces.

 

Ella la que engendra vida

Él quien la concibe,

quien gobierna

en las cósmicas regiones.

En cada una de ellas, cuatro

sacerdotes resguardando el fuego

Tezcatlipoca cuatro veces dividido

en las cuatro edades del mundo

antes del mundo.

 

Has sangrado tu pene quetzalcóatl

para hacer nacer a quien merece

para dar significado a tus hermanos.

Si ellos se inmolaron en la noche

para poder crear al mundo conocido

ellos en otra parte de la historia

requirieron alimento en su sustento.

 

Es el tonalli lo mismo  que el destino

el horóscopo guardado por los dioses

es el destino final de la leyenda

que el hombre,

el que merece,

se encuentra dibujado entre los grafos.

 

 

En esa región del Sotavento

en un lugar del Soconusco

en la parte sagrada de Tollocan,

el centro del mundo

en Zempoala,

con los ríos de mariposas

o en la tierra del venado,

reescriben los secretos con el humo

se refleja el espejo en la palabra

cantan las flores su peregrinaje

abordan la barca del intento

destruyen armazones de occidente

habla el colibrí, la iguana, el armadillo,

el ocelote vigila el sueño

Tloque Nahuaque ronda entre las piedras

el Nahual  es liberado por los dioses,

esa magia del canto en cuatro versos

cuatro puntos cardinales en el centro

un punto cósmico de encuentro

atardeceres de culebras y aves muertas

serpiente devorada por el águila

símbolo del poder de los ancestros

presencia interminable del encanto

intención de galaxias colapsadas,

secretos resguardados por el brujo

en cuatro elementos interpuestos

conjuros que brotan del que hace versos

del  que danza

del que llueve

del que sueña

del que puede dialogar con las estrellas,

con las plantas

con el pájaro quebrando el universo,

el que ya venció a la muerte

muriendo cinco veces en el centro de la luna

abajo al Sur: el maya, el mixteco,

 

en los brazos del vigía,

a los lados de su cuerpo

está el huichol,

el huasteco y totonaca al otro lado,

al Norte el gran señor de los espejos

y el nahua y  el tolteco al Centro

y al centro del Centro:

Teotihuacan  de noche,

ciudad de Dioses muertos. (MHG)

 

III

 

 

Soñadores y Ensoñadores

 

 

 

Viricota,Viricota

quién sabe por qué

lloran las rosas

Quién podría decirlo?

Quién podría adivinarlo?

Viricota, Viricota

quién sabe por qué

lloran las rosas.

 

Canción del venado azul

 

Dice el Naurrari, el que tiene la palabra sagrada,

como en el mar se pierden las huellas

del venado azul,

su sacralización y mortaja

hasta el ultimo siglo venidero.

Dice de los sahumerios

para purificar los pecados,

para alimentar las nubes viajeras

y puedan regresar.

Pregunta y se responde

con el silencio de sus montañas,

seres convertidos en rocas y acantilados,

altas hondonadas veneradas por los ocotes y,

como piedras preciosas,

las hojas rojas de los robles.

 

Salio del mar, del mar, pasó

y detrás del mar

vinieron todos los dioses.

 

Dice el Naurrari, el que teje con palabras de amaneceres,

que el sacrificio nocturnal a Tateuari, el abuelo del fuego,

es para que el hombre siga caminando

para que el hijo de su hijo y de Tatei Aramara,

la diosa de todas las aguas

puedan llorar con todos sus riachuelos y anchos mares,

y logre enfriar el fuego iracundo de Tateuari.

Dice, con su violín labrado con las mil almas

y el cuero azul del peyote.

Dice de los hechizos del viento, donde viajan algunos muertos

y enfermedades.

Día de santiguarse, dice y con su bule de encantamientos

hace que pasen los vendavales, los delirios,

para que nos dejen en paz.

 

los dioses están hablando,

si, los dioses nos hablan

y nadie es capaz de entenderlos

 

Naurrari el que dice de los sueños,

el que engarza en un rayo de luz

una danza de sombras.

Las que interpretan lo que los dioses

dicen del porvenir,

las que dicen del decir de lo sagrado.

Naurrari ve mirando un ver,

que se mira dejando de ver.

Canta a las flores del abismo

para que ofrezcan a Aramara

la fiesta del esquite.

Para que el ensueño de ser

sea fuego en el calihuey.

Canta para que dancen las diosas del agua,

para que los muvieris sean las sonajas

de la alegría,

donde se purifiquen las vidas anteriores,

los pecados que no se logran desamarrar,

las vidas de otros muertos

mitad sueño, mitad rumor.

 

más he aquí que se ve la flecha

clavada en el centro del itari

y la flecha entiende

el mensaje de los dioses.

 

Dice Naurrari de los dioses bastones,

los que se plantan en el vientre de la madre

para que nazcan biznagas, serpientes

y la lluvia del norte, la lluvia amiga

la que sopla sobre las semillas

y las vuelve sortilegio

en los cantiles y barrancos.

 

Tawerrika, el padre sol, atestigua la tristeza tan alegre

de sus hijos, los que sueñan con la canción

que los llevara muy lejos de este mundo,

los que sienten el murmullo luminoso

en el resoplar del venado azul.

Tawerrika, desde el cielo, envía en sus rayos de luz

una respuesta de desierto y hondonada.

Enciende a Viricota como respuesta al sacrificio,

al peregrinaje de sus hijos.

embarrando toda la aridez

con luz ambarina, el alo de lo sacro.

Dijeron los dioses:

Wiwatzirra fue la cuna del venado

y será su mortaja porque allí lo tendrán

cuando lo maten en la sierra.

 

 

 

IV

 

2 de octubre

 

 

En mi país, qué tristeza,

la pobreza y el rencor. (A. Z.)

 

Hoy con el aguacero de estrellas silenciosas

en el lento proceso de la resurrección

en las tonalidades de una combinación de melodías

con los recuerdos que brotan al ritmo de las vísceras

y de las largas caminatas por la sierra

cuando la esperanza había florecido

en medio de una fiesta en que los ladinos

fueron bautizados con el agua de las leyendas

y muchos cambiaron el color de su piel

tratando de pertenecer al recinto de los dioses,

se les permitió visitar la galería de colores

que iluminaban la quietud del mausoleo

pero ellos nunca despertaron.

 

Necesitaban más que intentos

de rompimientos

mas que meditaciones

alrededor del Buda

mas que la revolución de las flores

y saltar al otro lado tranquilo del evento.

 

No era misterio escondido en el silencio

Este se encontraba resuelto

en la parte dormida de los sueños

había que despertarlo;

la princesa sacrificada en el mes de octubre

junto con los cómplices inconcientes de la sangre

apenas sacudió  el recuerdo

y el tallo de su flor bendecida por ellos

pudo moverse.

 

 

En esta noche de brujos

de cofradías secretas

de reuniones en los 4 puntos  del desierto

para que el centro viva

y el fuego purifique

y brote nuevamente la flor

y el abuelo cante

y el hombre nazca donde siempre

otra vez más,

 

En esta sinfonía de soledades

el decreto manifiesto del poema

dibujado con la memoria escrita

e imaginada en los viajes del alma

por el mundo de los muertos

aunado al conjuro de los invisibles

los que ven

los que acechan

los que han deshecho el nudo impuesto

por la historia que nos impusieron

los que han sido

los que siguen

a pesar del desconsuelo

y los que han muerto

los que son fantasmas

los que no hablan

los que no se dejan ver.

Han tenido que aliarse con el mundo

para detenerlo en un instante

y en ese instante entrar al tiempo

zarandearlo

pero es en vano,

los ruidos de la nada que produce

la sonaja del silencio

no son del todo suficientes,

acaso necesarios.

 

 

En esta cofradía del silencio

en esta cofradía de la palabra

en que el poema se gesta en la distancia

y los cuatro vigilantes de los sueños

aparecen como cuatro interrogantes

cuatro siglos de cambios detenidos

cuatro movimientos de las letras

cuatro estaciones de los muertos

cuatrocientos años de garrote

y en el centro:

cuatro décadas de historia que nos marcan.

 

No olvidamos la muerte de los muertos

la implacable matanza de los indios

la cárcel que hicieron de los versos

las mentiras disfrazadas de verdades.

 

En estos tiempos,

a cuatro veces que el cometa nos señala

como esa profecía de los nuestros

no es cierto que todo esté resuelto

ni que el hombre de la pipa no sea honesto.

 

A tantos años de conciencia en este intento

Que el cosmos me define en una plaza

Tres culturas

Tres astros

Tres verdades

encima del sagrado templo de los tiempos,

solo hay una rabia contenida en estos sueños.

 

Intentos cosmogónicos,

Intentos en el punto de encaje

del intento

festivales que se parecen al día de muertos

asepsia de la historia de la magia

de una cultura no entendida

razas iguales en eternas divergencias

nosotros que por miedo

a no querer ser nosotros

nos fuimos diluyendo

con ritos que nunca fueron nuestros

y con ellos apagaron nuestros ritos.

 

Como una cofradía de mentirosos

gente que se oculta entre las túnicas

que habla de un dios matando dioses

como el único  rey sobre la tierra

persiguiendo sus miedos en el otro

olvidando que es solo la poesía

la que puede redimirnos de los otros.

 

 

¡Que hermoso es el ritual de las verdades!

las que fluyen en el río de la palabra

las que están impregnadas

de nostalgia de pájaros y flores

las que el abuelo de Texcoco nos decía.

 

En esta respuesta hacia los necios

se construye el monumento de los muertos.

 

Muchas leyendas para tantos dioses

de nuevo el idiota colapsando al mundo

y como respuesta el mundo rescata sus errores

a pesar de las almas pisoteadas

 

Cuantos cobardes sin esconder el rostro

cuantos guerreros

y sin querer recuerdo el ser

mi esencia

la parte incrustada en la historia

y viajo con la mente de igual forma

rescato el mito de los blancos

"Atlántida por Donovan"

"el lado salvaje de la calle"

y la abstracción del viaje

la suma del color en muchas épocas

la fusión de las ideas

la música que sin querer renueva

y el fuego que devora los ciclos

el esclavo haciendo arte del lamento

el hijo del desastre naciendo del viento

y soplando el viento las cenizas

el concierto sinfónico del verso

y la música arropando al despojado.

 

Sin querer me descubro en una sinfonía de quietudes

como compases de espera en el desierto

Ella, la que no es de nadie y todos

la que abraza igual al rico y al sediento

la que impulsa el cambio

y lo trastoca

la que de un bosque hace instrumentos

la de las hadas, las que fue piedra

y sonaja, pero antes voz alargada en el lamento

o el canto sencillo de la vida

la que fue madera y antes canto

y antes solo un coro de ansiedades

alrededor del fuego

la que fue antes del cuento o del relato

ella que ha reunido multitudes

y en una multitud primera se revela

la que siempre ha sido canto mágico

chamánico

que nos hace comprender a la poesía

al hombre

al hombre negro

al blanco

al rojo

al moreno

al hombre arco iris de todos los quebrantos

quien hizo caracoles con el agua

y el agua misma reflejó su canto

como una plegaria de infinitas soledades

la que en ese tiempo el espíritu

se transformó con ella.

 

Ella la música

la que une y disuelve

la que es acosada por el miedo

la que revela las verdades inconcientes

la que siempre nos rescata

y en ella misma igual que el sonido antes fue palabra

la palabra es ella antes que el signo

como una traza invisible y manifiesta

la que acompaña con su dulce voz a los que saben

y a los que no saben también se les revela

 

MHG

V

 

 

Los pescadores del Hikuri

canción Huichol

 

 

Como nuevo peregrinar en el cielo,

buscando palabra

que anude al hermano con la tierra.

Se arma espiral de viento

la que vivifica el arco y tensa su alma

a las huellas del venado-peyote.

Mitología funeraria de los hombres nagual,

los que buscan aparearse con la luna

para poder pasar entre las nubes estrepitosas,

las que vigilan la entrada del infinito saber.

 

En el peregrinaje a lo desconocido se cosen,

las mas hermosas palabras del desierto

a las plumas de un halcón tornasol.

Sobre el acantilado se eleva

una plegaria para descifrar el lamento de los lobos,

custodios del zaguán de las nubes,

lugar donde moran todas nuestras madres.

Las que surten de gracia y flores

a las espinas de la hondonada.

Con los cánticos de una luz matinal

tensan la cuerda de su arco

al peso del cielo.

Haciéndolo sonar

como un rezo entre las sombras,

antes de la muerte insoslayable del venado azul.

 

Pues a donde que vaya?

si su morada ha sido desvastada,

si los cantos de los abuelos

se han vuelto polvo en las ventiscas del desierto...

 

Cuantos silencios vueltos algarabía de la noche,

pasajes sellados por altas celosías labradas con los astros.

haciendo cantar de alegría a los mezquites

y flores silvestres que abren sus colores para morir.

 

Cantos con los silencios de los ancestros y sus cenizas,

los que enseñan a los acantilados

la visión quemante de Dios.

Ave María, de credos y tolvaneras,

de palmas para tejer la cestería del viento.

Donde se solazan las diosas de las espinas

cuidando la sangre de Hikuri .

|Ave Maria del peregrinaje

que desnuda al horizonte,

para volverlo lucero antes de que se caiga

la mas larga de todas las noches,

la que se guarda en el guaje del gran dador.

 

 

W L

 

VI

 

 

 

La sombra luz del final

 

Se ha redimido el cuenta a gotas,

la impunidad vitalicia, lo que amalgama la injusticia

con el dolor de los dolores,

y el olvido del olvidar.

 

En ese peregrinaje de lunas,

descubrimos la ruta del caracol,

la senda que conduce al cáliz de lo sacro,

envuelto en papel estraza y un grito de dolor.

Porque han sido muchas las dolencias;

aguijoneando las salidas, pero no las entradas.

Donde los himnos, con sus Yolotls y flautas de carrizo,

celebran el advenimiento del nuevo resplandor.

Para los que vienen atrás

arrastrando sus pies descalzos sobre otros calendarios;

con la inocencia espesa de la floresta,

cuya esmeralda y semilla de tiempo

germina en las cinco direcciones dignidad.

 

Es un final escrito con tinta roja,

como la sangre del calamar,

para que coincida contra el olvido y el abandono.

Final de frondosa espera en el camino por caminar,

con algunos instantes como perlas engarzadas

en el relicario de Ixtchel.

 

Para beneplácito de los siglos

fuimos tejiendo reflejo sobre reflejo en un desierto poblado

de sahuaros y otredades.

Armamos, con estos finales, un espejo donde la luna se asomara

a descubrirse por vez primera bella, de luminosa confitería,

para caer ensimismada en una tropelía celestial.

 

En un recoveco del río y tundra adormilada

nos reunimos a lavarnos la cara,

para vernos tal cual sin mascaras o inventarios

de vidas anteriores e incógnitas mascaradas.

En ese cónclave de cucuyos y liviandades,

nos dimos mano y palabra blanca.

Descubrimos el Yo en el Tu;

el Tu se hizo un eco de las cañadas.

El Yo fue solo murmullo

en el ático de lo inconmensurable.

 

Ahí, con la luna atrapada en las aguas del riachuelo,

escuchamos el secreto que los árboles decían.

El rumor de su follaje abría olvidos y mezquindades.

Decían de lo imposible del decir.

Del imposible disfrazado de abedul.

Del Ya Basta con su voz de mimbre y maizal.

Decían, con un espumarajo de silencios, del poder en el verdadero decir.

Decían de la palabra, la que sana, la que redime,

la que vuela a otros cielos y teas encendidas,

la que devela donde mora la palabra blanca; chispa, hoguera, cri-sol.

Decían de poner alas, montañas y pasamontañas a sus hijos

para que sorban de la sangre que recorre

el embrujo de la eternidad.

 

Ahí, en ese sitio bordado con chaquira y quebranto,

descubrimos un nuevo arroyo serpenteando

hasta escurrirse en un senote sagrado del cielo,

donde, vimos, se fragua un camino

con los altibajos de la sombra-luz

Por: Modesto Herrera González | Poemas a dos voces... | Comentarios (3) | Referencias (0)

Comentarios

Precisamente hace menos de 24 horas que subí una serie de "nanometrajes" (de 1 minuto o menos) a la red con tres, seis u ocho palabras quizás, y me encuentro con este precioso "largo-poema" (válgase la expresión). Parece que estamos conectados.

Ignacio González Tejeda | 11-03-2009 01:17:12

Volar es solo cuestión de superdotados, del corazón y del alma, Felicidades Modesto, por el Orgullo del amigo que desde casi niño, antes de que perdieras la inocencia o ya la habías perdido, pero desde ese instante, solo algunos visualizamos, la grandeza de tu Alma.

Con el afecto de siempre y casi nunca

Toño Sosa Villar

Antonio Sosa Villar | 16-03-2009 02:19:16

'Duelo de Titanes', mis felicitaciones a ambos, agradeciendo a mi amigo Antonio Sosa por haberme invitado a este bello sitio poético.
La poesía agoniza, pero con grandes escritores siempre subsiste.

Cariños afectuosos.

Marel Sosa

MAREL SOSA | 27-04-2009 20:58:17

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