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La ciudad de los soles nocturnos

Domingo, 15 de febrero de 2009

El murmullo del silencio (Primera parte)

       

navego por ese río de pájaros  que me conducen con sus cantos al perpetuo susurro del silencio.



       

Lleno de luz recibo anhelos que antes no existían.

El tiempo emerge a partir de este reencuentro

como si fuera un tiempo nuestro

naciendo por si mismo,

donde  las horas tejen con silencio

esa doble algarabía en que la magia,

es  un jardín de flores cósmicas

que invocan al espíritu

y pueblan de dicha

esta necesidad sin cuerpo

donde las tinieblas ya no existen,

 

 

 

El universo sabiamente diseñó el momento

en la esquina indecisa del vacío,

como agua de vertiente

antes lágrima en la piedra

donde se bañaba nuestra ausencia,

ahora caudal en  mar profundo.

 

Es cierto, aquí solo  escurre  en el cantil

tu presencia enamorada,

bebo en ella para  saciar mi sed de verte,

las palabras se abalanzan queriendo bautizarte

están de fiesta sin fronteras, sin poder nombrar

lo  que sentimos

cuando estaba  inscrito en la calzada del destino

este lugar onírico, impoluto, sin ultraje,

al que no pude arribar antes.

 

Llegaste como espíritu gemelo, como

un retorno en este inmenso tiempo

con la otra parte de mí, desintegrada

 

y ahora solo es futuro permanente

al saberte donde el temor no existe,

solo las ansias por borrar distancias

y en la parte de la vida que llamamos magia,

recinto de paz, el Karma, nuestro refugio.

 

Y permanece  esta divina somnolencia

divina magia sacudida,

divino sentimiento en que la nada es todo,

como una esquela que viaja eternamente

y salen de ella tus palabras

 

sanadoras del espíritu,

invocadoras del deseo de las almas,

voces que se escriben

y traspasan esa parte del viaje

cuando se tornan melodía de luna

creando un universo diferente,

 

desmenuzando lo que somos,

confrontarnos sin temor,

despertando del letargo...

 

Hoy nazco de nuevo y me pronuncias:

 

Yo te acojo con la manta del suave tejido del silencio,

en una forma mística, poética, amorosa, sublime

y te envuelvo  en mi círculo de amor.

 

me adentro  en el y me atrapan

los susurros impregnados de silencio

y me atas con murmullos de flores diferentes

que has encontrado en tu jardín de sueños.

 

Llévame pegado a tu cintura

a tu primera vez,

y siente el regocijo de encontrarnos,

viaja conmigo, fluyamos

por tu cuerpo sin tiempo

y por tus flores,  

como por un río sin barca renazcamos.

 

 

Viajo por tus brazos, por tu boca,

como por tus pensamientos sueño

y despierto en ti,

nos dejamos llevar a un continente

que nos estaba reservado,

nuestro tiempo ya tiene puerto donde anclar...

 

Es cierto, la tersura acariciante del murmullo

nos ha empapado de un dichoso advenimiento,

nuestras palabras se pronuncian al unísono

como un eco de  señales, faro intermitente

para llegar al sitio que el universo convocó

para el reencuentro.

 

 

Sígueme por este sortilegio de sentirnos nuestros

con esa forma que nadie lo ha sido de nosotros

y dejemos que el puerto nos encuentre

sin percatarnos que antes de saber

uno del otro,

ya  lo habíamos conquistado.

 

Ishtar-el encuentro

Por: Modesto Herrera González | Poesía | Comentarios (0) | Referencias (0)

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