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La ciudad de los soles nocturnos

Sábado, 03 de enero de 2009

Tu cuerpo

Tu vientre, la noche en que me pierdo,

un jardín de verbos sin pronombres

donde mi propio vientre,

mi sexo

mi yo sin oraciones, 

son el diálogo incesante del silencio.



       

En esa parte de tu cuerpo que me pierde,

entre los pliegues del muslo con mis manos

se encuentra un verso que mis dedos rescatan

y una flor de loto donde mi alma es acariciada.

 

En los pezones con sabor de abeja muda

y las colinas que se resbalan por tu cuello

hay metáforas ocultas en mis sueños

cuando un despertar repentino te diluye.

 

Tus piernas dos árboles blancos de nieve

y un enramado en tus pies de palomas y canela;

hay un bosque encantado que sueña que te sueño

y en otro despertar me duermo con sus hadas.

 

Recorre el pensamiento como por mis labios

el dulce contorno en tus caderas viento

guitarra antigua que encierra música y misterio

de sentir el infinito en ese punto imaginario.

 

En el mundo desfilan los rostros de mujeres

pasan las hojas sus bellos calendarios

y en mi mundo tu rostro, solo tu rostro

el que cautivo en su mirada me detiene.

 

Preso de ti en ese andar recorrido por  tu cuerpo

tus rodillas lunas alrededor de un astro  mágico

tantra en lágrimas de amor tu sexo planetario

un caminar de pájaros perdidos en una profecía.

 

Entre suspiros de poros de virgen descubiertos

y poros en tu piel que por mi piel se encuentran

hay un quemante lamento de presencias ardorosas

y un tiempo detenido con sabor a pan de dulce.

 

Vivo en ti, renazco sin haberme muerto

tu cuerpo es el altar donde me sacrifico

el templo de un saber sin el conocimiento

la iglesia nocturna donde  se ofician versos

 

Cuerpo de día que en un paseo de arena y mar

vuelan  en él pelícanos y el viento se suspende,

las olas vuelven a ser cadera  y sal sobre tu vientre

inmenso mar tu ombligo profundo como el aire.

 

Tu cuerpo, es cuerpo de mujer cuando te pienso

mujer en mi,  tu sexo en que me reconozco

cuerpo de ti un espejo que no es mi cuerpo

solo el dulce placer de ser reflejado por tu cuerpo.

Por: Modesto Herrera González | Poesía | Comentarios (0) | Referencias (0)

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