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La ciudad de los soles nocturnos

Martes, 30 de diciembre de 2008

En la presencia de la luz

La poesía, como símbolo del mantra, de  la vida diferente, La comunión con el Dios sin penitencias, el regalo del espíritu para los hombres. El espacio de la creación reinterpretada.

 



  

Para nacer del todo, he tenido que  morir en otros muertos

ver surgir a la palabra escrita, y aprender a subsistir con ella

para crecer, de igual forma he aprendido a leer versos primero

después letanías, odas, canciones mágicas, conjuros y poemas

en que los brujos escriben sus recetas y esconden sus secretos.

 

He tenido que ahuyentar a los espíritus del ruido, pelear con ellos

ignorarlos después cuando he podido superar el egoísmo.

hay muchos lugares en que la sombra nos confunde

sitios opacos del poder dormido  y vampiros vivos

 

En este recinto de paz, altar en que las letras confabulan

al amor, al misterio, a la luz, a la nada y al silencio,

los fantasmas del ayer son los aliados con sus cantos

seres de luz que iniciaron el trabajo humildemente

al saber que solo la metáfora inventada era parte del intento.

 

En este sitio de poder en que las letras son las sonajas del silencio

se reconstruye el intento nuevamente con esa forma misteriosa

y mágica que ayuda a encontrar significados nuevos

espejos que el azoque de los versos va puliendo, y en momentos

purifica con el fuego de la rima, el ritmo incesante del canto,

las palabras que el poder pone en boca del brujo.

 

No es el verso del amor que con amor convoca solamente

ni el verso burdo del aprendiz de brujo hay que ignorarlo

no hay que borrar a quien provoca malestar en el silencio

el malestar se muere solamente en el vacío, el hoyo negro.

 

El destino se bifurca en dos caminos que solitarios hablan

Uno es el canto de la magia fusionada haciendo el amor

con las estrellas en este lado de la bóveda celeste

cuando el venado descifraba el universo en las montañas

y el camino recorrido hacia un lado de la luna era el destino.

 

Otro camino es el terrible mundo de la nada como meta del rama

con sonajas fabricadas con palabras, sin semántica de magia

rezos que no convocan al espíritu ni a la madre universal

música que ensueña como el ensoñador acecha en el silencio.

 

Repetición de sonidos que construyen universos y galaxias

se viaja en ellos por instantes para alcanzar el viaje del nirvana

estado sin conciencia para los que llegan a ser santos

respuestas de la otra parte del mundo para crear la rima.

 

 

Flores de loto que se dibujan en el estanque de la vida

filosofía del cerezo y de los cuadros del viento

defensa incorrompible de los cambios milenarios del espíritu

encarnación de avatares en la frase repetida llamada mantra.

 

Y entre estos dos bordes del vacío en medio del infinito

la lucha encarnizada de los hombres entre dos fuerzas

la defensa implacable de la mentira repetida como una vomitada

la alegoría como herramienta de la retórica de la vieja escuela

 

La escuela encubierta del sofisma como instrumento del poder

la explicación del paraíso para la entrada a unos cuantos

las santas cofradías encerradas en la máscara de la muerte

el pecado como destino y existencia del mundo.

 

La historia deformada de la muerte como camino al paraíso

el baluarte defendido de símbolos no comprendidos

y el reclamo de la sangre con el discurso del miedo

parapeto de lo que ellos llaman amor universal

 

Con ese amor mutila almas, y deforman el espíritu del niño

que  en el mejor de los casos muere de hambre,

es el poder mal entendido que la iglesia ha corrompido

la sinagoga defendida con su mística y no obstante matado

Es la violenta defensa corrompida de los que no tiene tierra

y en la parte menguante de la luna cifran cielos de manjares

mujeres para el placer y mientras tanto en esa defensa de la muerte

el terror inflingido en inocentes e inconcientes han encontrado.

 

 

Dentro del triángulo de los que han hecho un campo de batalla

en el planeta Tierra nace un discurso entre los griegos que

después los romanos consolidan y nuevamente la escolástica

reclama como origen de todas las ciencias el divino derecho

de las cosas.

 

Llegan los ismos para comenzar la lucha y estos pierden nuevamente.

 

La poesía,

como símbolo del mantra,

de  la vida diferente,

La comunión con el Dios sin penitencias

El regalo del espíritu para los hombres

El espacio de la creación reinterpretada

La búsqueda de la otra parte del alma

La forma del instante

El mensaje encubierto del infinito

La esencia misma del silencio

El atisbo del borde en el vacío

La que bautiza nombres en el universo

La inexplicable conexión con el otro ser

Que no es lo mismo sino la nada

La puta y bendita soledad sin nombre

La que en el canto del chaman

El mantra del monje tibetano

La que fue elaborada con el ritmo de los pulsares

Y la explosión del hidrógeno

El conjuro del brujo para saltar hacia el vacío

El om tantas veces repetido en el trance de dios

La reencarnación mil veces transformada

El canto alrededor del fuego

El canto épico

La sonata

El canto gregoriano

Los cantos paganos de los celtas

Los tambores buscando la metáfora

Y anunciando la llagada de los blancos

Los cantos de la tristeza encadenada

La que no encierran

La que libera pueblos por medio de un poema,

 

La poesía, esa forma incoherente con su millón de signos

Como sucesión del número dos en un tablero de ajedrez

La exclamación de encontrar el electrón en dos partes diferentes

La contemplación de un edificio con poesía dibujado

O la danza de Bali, de los cisnes, de una pareja enamorada

La que canta al amor, a la tristeza,

La bucólica

La hierofántica

Pindárica

Homérica

La romántica

La metafísica

La que rima en lineas salteadas

Y se escribe en cuartetos

Y tercetos

En octavas reales

La que rompe con las reglas después del romance

Y nuevamente es modernista

La que critica todo y

Según Paz es la modernidad

La poesía que tiene reglas

Pero que invita a romperlas

La que está en la música

La que se esconde entre las piedras

La  de versos cortos

La de verso largos

La concreta

La  salmantina

La satírica

La que consagró Quevedo y Góngora

Las redondillas

Las coplas

La popular y la lírica

La sicodélica

La octosílaba

La dodecasílaba

Los epigramas

Los acrósticos y los versos malditos

La perseguida

La despreciada

La que no es poesía:

 

Es la que nos salva en esta  profunda soledad del alma.

Por: Modesto Herrera González | Poesía | Comentarios (0) | Referencias (0)

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