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La ciudad de los soles nocturnos

Sábado, 20 de diciembre de 2008

Paradigmas

 

 Es cierto, el mundo se detiene dentro de un cuarto,

es su rostro  geografía de tiempos sin futuro



 

 

Me pisa los talones la nostalgia,

esa sensación sin plenitud del alma

y que el espíritu teje con tiempos a destiempo;

me detiene

me aplasta

me delata,

hunde su estaca de silencios robados por el alma.

 

 

En esta soledad sin la clásica respuesta del vacío

el mástil sobresale de la niebla;

como un árbol sin hojas y sin ramas,

una ventana de nubes trasparentes

abre sus puertas en el cielo,

 

el ermitaño canta en el desierto,

ante el ruido sordo de la nada,

los brujos se alejan en la noche

para esconder las intenciones.

 

II

 

En esos años de paradigmas nuevos,

un solo camino se repetía en nuestros sueños

como un cristal de mil caras reflejando luces

en infinitos coloridos

y el color negro como música de fondo

para el  grito de protesta pronunciado en otro idioma.

 

Aferrada a  una nota de guitarra,

una pisada en Do

seguida de un Re prolongado

y una pauta de silencios,

 

 

la dulce música sin dueño,

en ese lugar donde la mística,

punto final del paradigma,

fue la respuesta para la soledad de nuestra especie.

 

Viajando a través del universo reaccionario.

el ermitaño ha muerto

después de haber cruzado el puente

y traducir la palabra sagrada en otras lenguas,

 

mientras escucho su plegaria

las abejas intentan pasar por la ventana

en una canción que se desdobla en dos letras

para una multitud de solitarios.

 

 

III

 

La nada espera

la soledad es pasajera del intento

el color blanco no existe,

es el  símbolo de una mujer

sin huella por la playa del olvido.

 

Aquí, el tiempo es otra nota sin arpegios

en La mayor de abeja inquieta,

pájaro dormido en una zona mágica

donde la selva esconde el sueño

en las cuatro fases de la luna.

 

 

IV

 

Es cierto,

el universo nunca se detiene

y sin embargo el tiempo del recuerdo

es insepulto y reversible,

el pasado de un futuro muerto

negación del eterno movimiento

la doble flecha de un vector que no tiene sentido

algunas canciones suspendidas por el eco

que regresa su confuso nacimiento.

 

Es cierto,

el mundo cambia

su rostro es el mapa de un barco sin rumbo

después de haber partido en varios puertos,

la negación del tiempo sin destino

el reconocimiento de que el amor existe

continentes que no fueron del todo conquistados,

pelícano viejo en un mar de peces quietos,

entropía constante del vacío

mientras la muerte espera.

 

Ya era especial cuando el silencio fue dorado.

 

Es cierto,

el mundo se detiene dentro de un cuarto,

es su rostro  geografía de tiempos sin futuro,

pueblo del retorno donde las veredas no se pierden

para llegar al sitio donde los espejos duermen,

puente dorado,

puerta florida que es leyenda,

ciudad abierta,

punto de encuentro,

tumba de paradigmas rotos.

Por: Modesto Herrera González | Poesía | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

Es cierto:
Mi Sol se quedó en Fa
Pero por supuesto que dentro de un cuarto.

Como los buenos vinos: mejoran con el tiempo tus textos (sabes que me resisto a etiquetarlos).

Un abrazo

Ignacio González Tejeda | 21-12-2008 22:50:58

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