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La ciudad de los soles nocturnos

Martes, 02 de septiembre de 2008

Tres poemas

Quiero llenarte de poesía aunque sea un pleonasmo que circule por tu cuerpo/ Hoy no necesito conjurar al silencio o brindarle otro canto de amor al laberinto/ hoy deseo perderme encrucijada entre tus piernas y ahogarme en el líquido vital de tus anhelos.

 

 



Me provocas

 

Me provocan tus senos arrogantes

y dos soles en la punta de ellos

me provocan tu piel de blanco lumen

como montañas milimétricas de nieve

tersura de espejos reflejados por tus muslos

en un manto de nubes te proteges

como ventanas de luz tu cuerpo nace

y tus muslos profundo  languidecen

miro tu rostro mirando el centro de tu mundo

y como un universo engrandecido

tu rostro sereno me provoca

y me quita el suspiro ahogado en mi deseo

flor de pradera, belleza antigua

mujer de un destino que el destino

te cambia de camino

y en el camino mismo

se cruza contigo mi destino

y te imagino con soles y planetas

tu vientre que también provoca

y la vida que toda en ti provocas

vida por vivir y no vivida

que quiero vivir entre tus vidas

amarte así sabiendo que eres mía

soñando que en este eterno regodeo

me provocas a quedarme aprisionado entre tus piernas

y al centro de ella mitad luna

cuarto menguante de mis noches

sueños prohibidos en la parte mágica del alba

amor dulce de la madrugada

cuellos y caderas a la mitad del infinito

pájaros  haciendo nidos por tus poros

mariposas que  nacen de la nada

que en Venus se posan.

Labios y frutas rojas

que en sí provoca

que te piense como un durazno descarnado

y en mi provoca un beso fiel

un temblor de cíclope

de ser todo y de nadie

Ulises recorriendo geografías

océanos que habitan por tu cuerpo

cuencas de agua brotando de tus manos

y manantial de dátiles y uvas

que en tus senos se derraman

sumideros del olvido,

 

permanencias del atrevido aventurero

provocas la magia y el misterio

lo terrible que es la vida

sin todo esto que provocas

haces el enigma trasparente como un río

como una mañana en mi ventana

eres parvada de gaviotas

y criaturas encantadas

eres puerta de mar abierta

que el río caudaloso desemboca

azúcar y sal entre dos bocas

corrientes de agua que el amor provoca

y así sencillamente me provocas

amor de verte y de esta forma de quererte

que sin querer tu me provocas.

 

Pensándote

 

Viajo primero por tu cuello

en medio de una selva roja aturdiendo mis caricias

después me deslizo suavemente a la hondonada

espalda de agua perdida mojándome los dedos

parte de tu cuerpo que es un continente

tierra ahogada por el mar de tu deseo

atraca mi barca en tu cintura

puerto de respiros y suspiros

hostería en que la noche yace

arroyo de agua dulce

entrada al río caudaloso de dos mundos

planetas gemelos de mis ansias

gravedades del instante detenido

envidia provocada por mis ganas

aventurero quiero ser de ambas

dos almas como dos lunas

mundos redondos en perfecta simetría

ahogados por los mundos mis anhelos

profundo e inmenso caminar entre tus senos

imaginando dos estrellas en un solo firmamento

y nuevamente tus muslos como dos astros

constelación de cuerpos siderales

y alrededor de todos ellos

escondido el sol de los tormentos

Júpiter y Apolo

reflejados en el monte

el espejo final de mi mirada

como una imagen perdida entre mis sueños

Venus dormida y finalmente enamorada.

 

 

Tengo todo el tiempo del mundo

 

Tengo todo el tiempo del mundo

para enamorarme de ti

el tiempo mismo es tardío

en la carne simple del deseo

en la parte distante de los sueños

sin embargo el tiempo

es un aliado que sucumbe en tus encantos

el amigo de los místicos temblores

el destello suspicaz de las memorias

el maestro mismo de la historia.

 

Solo el tiempo implacable en este instante

pide un coto de suspiros insolutos

la resurrección de todos tus fantasmas

y la mirada amarizada de tus penas.

 

Tengo el tiempo indiscutible del silencio

las armas eficaces del susurro

la experiencia que se diluye por mis manos

y el secreto inmortal de tus pesares.

 

Los ayeres de tardes inconclusas

de sábanas dejadas al instante

de una cama que no probó la noche

de los lamentos clandestinos del amor,

están construidos con palabras del destino,

ayeres nuevamente de la muerte

antes del camino interpuesto entre los besos,

antes del tiempo mismo,

antes del enorme laberinto de la nada.

 

Porque entre tú y yo la nada fluye

la ausencia de planetas es vacío

la nota musical es una pauta

el dedo de dios que nos describe.

Y sin embargo tu y yo no somos nadie

solo dos puntos que se posan en el mundo

dos pensamientos que intento conjugarlos

un solo pecado como rompimiento

el milagro pronunciado

y el espejo sin imágenes enfrente reflejado.

 

No hay nada más allá que la misma nada

un deseo sin querer de las estrellas

el solo de silencio de un pájaro atrapado

la amable tempestad del desengaño.

 

 

Hoy quiero ser una parte importante de tu vida

y sin embargo soy una parte olvidada del recuerdo

una lágrima en el pozo profundo del misterio

la mirada absorta de un astro perdido entre tu sueño.

 

El tiempo, el que nos deja nada y todo

como un pájaro volando hacia el vacío

me recuerda que soy un accidente del

destino, un atropello de edificios detenidos

como una imagen que nunca dice nada.

 

Una palmera en pos del sacrificio

un matorral en el canto del silencio

cientos de insectos que la nada atrapa

mil pensamientos en enjambre derruidos.

 

El tiempo de nosotros ya no existe

no es que haya existido en algún tiempo

solo el intento de unas cuantas frases

con el intento mismo del intento,

el tiempo en sí nunca fue el tiempo.

 

Por: Modesto Herrera González | Poesía | Comentarios (0) | Referencias (0)

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