Jueves, 10 de julio de 2008
Cuantas veces la palabra nada, se tendrá que escribir para entenderla (Laberinto)
"Comprendo lo secreto, lo oculto: ¡Oh, mis Señores! Así somos, somos mortales, los hombres pasan y pasan, todos deberemos partir, todos tendremos que morir en la tierra. Como una pintura, seremos borrados. Como una flor, nos secaremos aquí en la tierra...” Nezahualcóyotl
A la princesa pálida
Me despierto tarde, al cuarto para las ocho, y me levanto con desgano y aún con sueño, sin embargo a las ocho treinta estoy parado enfrente del océano y presto a caminar y despegar las lagañas mentales de mi ver para planear mejor el día, paso a paso, aunque este sea un paso menos a la vida y uno más hacia la muerte.
El día es bello aunque para los demás puede ser triste y gris; aún no se porqué en inglés le dicen blue, pero regresando a la mañana, esta tiene un matiz de grises en el cielo con jirones blancos y escasos azules vislumbrando; sin embargo el mar con otro tono grisáceo, producto de las lluvias quizá, también se emperla con las olas insistentes en quedarse en la orilla de la playa para morir de alguna forma con la arena, aunque también sabemos que es otra manera de nacer.
La brizna de una lluvia ya lejana, se confunde con el sudor que brota de mi cuerpo, después de tres kilómetros andados, pero de igual forma se escurren los sueños que no querían desprenderse.Pienso en el encargo que me pidió una amiga entrañable sobre la muerte y me imagino mi partida, aunque lejana entre mis planes, siempre acechando en el paisaje.
Ella se encuentra en duelo por dos o tres seres queridos que han partido y en uno de esos arrebatos de la muerte, hay uno en especial que fue violento y, prematuro, como un cristal molido, o una lluvia repentina en un día soleado, como un eclipse inesperado y prolongado que se va de la vida por sus manos, como un pájaro negro presagiando que la luz en su parte ausente, es la sombra y juntas son las dos rostros de una misma cara.
Mi amiga mas amada, está triste, es algo insoslayable, inevitable, porque no deja la partida de sus muertos, es decir, no acepta que ellos se encuentran en esa parte del mundo en que no hay nada y sin embargo siempre está latente la esperanza de que Mictlán exista.
No se que decirle, ¿Qué es algo natural? Ya lo sabe, pero el tejido del cosmos es un conjunto de sinapsis en que cada neurona es emoción, sentimiento, encuentros del espíritu encarnado en el amor de mil formas, integra la sustancia de la vida como para olvidar que entre un punto de encaje y otro de enlace, hay un espacio infinito de vacío donde la muerte oscila de una forma diferente y también teje con fuerza la parte de la nada entre puntos que se despeñan con otro tiempo diferente a los tejidos del apego.
Sigo en mis desvaríos y llega a mi mente un sinfín de versos que intentan ser metáforas, o simplemente líneas de pensamiento que me puedan conducir por medio de unas cuantas palabras, girando como astros hacia el centro de una galaxia mas lejana, a los terribles misterios que ya son comunes, como la nada, o el infinito, o Dios, o la ambigüedad, o el silencio, o la orilla que nos espera después de atravesar el Aqueronte y llegar sanos y salvos al Hades y morar quizá en los Eliseos lugar en que las mariposas y los pájaros son palabras que construyen otras frases que no podemos comprender y nos llegan en intervalos de luz que han sido arropadas por las sombras.
Pueden ser consuelo (las palabras) cuando el traductor, está ligado al rito de aceptar resignado, que el dolor que sentimos por la ausencia de ellos, en parte es parte de la vida que se llevan y parte también de sus vidas que nos dejan.
Por: Modesto Herrera González | Narrativa | Comentarios (0) | Referencias (0)
Pongo a disposición mi trabajo (poesía, crónica y narrativa entre otras). Pues bien aquí comienzo...
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