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La ciudad de los soles nocturnos

Viernes, 06 de junio de 2008

El Brujo y la Teoría de Cuerdas

 

Hay un boquete por el que salen los fantasmas

del mundo de los sueños.

Ellos en realidad asustan porque  son seres extraños

que intentan  hacernos regresar al mundo virtual

de las mentiras  artificiosamente adornadas con verdades.

 

Son las otras realidades donde el águila acecha

y elabora el historial de cada uno.

Realiza su inventario de ideas oscilando con el tiempo

construye (con las palabras) la estructura resonante

de cada punto de la malla que envuelve al universo.

"Eso es sofisma", diría nuestro poeta,

el brujo que supo saltar en ambos mundos

llevándose el secreto al lado de los muertos.

 

El es así, dialogaban conmigo las palabras

que salieron transformadas por sus manos;

fórmulas tratando de aclarar nuestro destino,

al desenredar las madejas de hilo que en realidad

son cuerdas y que al final son vibraciones

que dividen las notas musicales en ocho partes

y solo es un principio, otra metáfora perfecta

que la ciencia reinterpreta con los números

en un lenguaje articulado de abstracciones;

Paradojas, ahora en este siglo que pasó,

son los logros sustentados para inventar,

interpretar, reconstruir las otras entidades.

 

Avatares del álgebra y el cálculo, trilogía

de  sacerdotes que al cruzarse en el camino

refuerzan las ideas de que no hacer nada;

es el intento único,

el supremo,

el que espanta los fantasmas de los sueños.

Los saltos que realizan para contar la vida

se combinan en una acústica con notas de silencio.

 

El Brujo, el Físico, el Poeta; los tres son atrapados

por la red y los tres son uno solo que interpreta

en tres caminos diferentes y tres procesos

igualmente dolorosos,

que el universo en su infinita pequeñez,

con solamente una teoría vibratoria,

teje la red, descubre al águila y encuentra la metáfora

entre sueños, teorías cosmogónicas  y palabras.

 

Si hay números mágicos

para interpretar el camino del átomo,

entender la trayectoria,

el brinco de un lugar a otro

de un electrón encadenado

en el espacio

por fuerzas invisibles

y a veces,

encontrado al mismo tiempo,

en dos "lugares" diferentes.

También se necesita el "toque mágico",

el salto cuántico del brujo

para estar en ambas partes

y como el mismo electrón,

de igual forma cambia el Nahual

y el felino se convierte en hombre,

vence a la muerte

y es venerado por la ciencia.

Y algunos se enojan y paradójicamente

aquel que más se enoja,

se enoja por no querer aceptar

que Dios juega a los dados.

 

Es el brujo principal que abrió la compuerta

de otros mundos de luz que se desplazan

por un tapete inmenso y negro, a veces curvo

y en otras ocasiones y por otras gravedades

es el hoyo del mismo color quien la detiene.

 

O al revés: Solo el poeta puede percibir

con las palabras y las cábalas,

con un complejo sistema de rimas

y de ritmos, de octavos y tercetos

de cuartetos, nocturnos y sonetos,

que el poema no es un conjunto armónico

de sílabas que hilvanan las ideas solamente.

 

El poema, la poesía,

es el espejo en que los brujos se reflejan

y es reflejado de igual forma el misterio,

los secretos de un universo lógico y coherente

pero que en su esencia verdadera es mágico.

 

Y los fantasmas, los sueños, la música

hecha número o tropo imaginario

o sinfonía de silencios,

son atisbos en cascada ondulatoria

cuando atrás de la partícula mas pequeña del cosmos

solo la nada representada en una nota musical

es quien la forma.

 

Por: Modesto Herrera González | Poesía | Comentarios (0) | Referencias (0)

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