Jueves, 24 de abril de 2008
Desde donde habitan los sueños
Desde donde nacen los días y se consumen las noches.
Desde donde el silencio se vuelve llamarada
y los hombres salen de sus tumbas
Desde donde las cuentas se vuelven presagio
y la oscuridad harapo de las sombras...
(Murmullos de Peña Blanca)
Hay una parte en mi, castanediana, matusiana, sabinesca, (totonaca) tolteca, fuertemente arraigada, en que el chamán blanco, el sicoanalista no pudo abordarla con los elementos mágicos de los shamanes siberianos ni los druidas, y mucho menos los mitos surgidos de la Paideia. Solo el humo del copal, los espejos que se desvanecen con ellos y los regresa, Tescatlipoca el dios de dioses, lo pueden interpretar. El suave murmullo de las palabras que transporta el viento, la noche, las colinas, los recuerdos perdidos en ese "inconciente colectivo" mas allá de la geometría cartesiana, el crecimiento a la orilla del río de las mariposas (Papalopan), el viaje al monte de la media luna, el encuentro en Tuxtepec con la naturaleza y el universo completo dentro de un cuarto, el mitote, el peregrinar a Comitán, la Mixteca, Xochicalco, algún café perdido por el templo mayor; Tlaltelolco, donde las palabras anteriores se escapaban de la red que las contenía como peces deseosos de regresar a su origen y desgraciadamente se estrellaban contra la calzada, los cuentos de chaneques, la cochina con zuecos que espantaba a los hombres que atravesaban el puente después de las 12 de la noche en Juchitán, el venado sagrado de los huicholes, y así muchas cosas mas que me hacen viajar y recordar los murmullos de “Blusero”....
Fragmento del Quinto murmullo:
"De un pincel brotan mariposas, vuelan trémulas, eructando colores
en las ciénegas celestes.
Salen del sueño, traspasan tiempos y direcciones,
encuentros virtuales y ceremoniosas despedidas.
Vuelan y desperdigan visiones de raro esplendor,
epopéyicas travesías, océanos y madrigueras,
continentes y oasis de frescuras desquiciantes.
Vuelan y vuelo
con el soplido de unos labios delirantes.
Vuelan y vuelo sin volar.
Sin estar siquiera, sin devenir, ni decir para apalabrarlo con la mirada del olvido.
Caos celestial que hace estallar al cristal que contiene la noche.
Vuelan y mi desvelo se vuelve mortaja blanda,
para esa parte intrascendente de ti y esa parte rugosa de mi
que es vuelo que vuelo sin soñar,
sin el repiqueteo de campanas del recuerdo....
El hombre jaguar
es movido por la ayahuasca y el abuelo; conjura, dice.
Arma con una pala una luna
que para volar necesita volverse águila encendida.
Lleva la palabra - murmullo
El ara de una realidad desconocida.
Delirio - flecha
En el pecho de un raro designio
con el que marca el ritmo con su maraca - infinito.
El tambor, latir del fuego eterno
Abuelo-Vuelo
Vuelo-Abuelo
Convoca la sangre de los ancestros, para que brillen los dolores y las desilusiones.
A pesar de que aún muerto sigue este dolor..."
EL “Blues en la cabaña” (otra forma de decir las cosas), es una especie de respuesta a la poesía de La magia se hizo canto, aunque antes fue El blues… , los tiempos se tropiezan en su diálogo y el círculo se cierra. La espiral de la noche en el canto solitario de los sin patria, el canto rebelde de los sin padres, el canto subversivo de los sin "hermanos", aislados por la sinfonía de los mediocres, descubriéndose diferente en el reflejo del espejo que alguna vez los toltecas inventaron para que su dios principal se disolviera y así la tangente con la cuerda disparasen una flecha al horizonte para despertar al águila dormida mientras la serpiente acechaba. EL circulo se cierra, todos los cantos son un solo canto y el canto final, el de aquellos que blusero dice que son los dioses: “las estrellas”, irradian su esplendor en los murmullos que sin querer alcanzaron el grito del coyote cuando de otros lugares diferentes se tendió el puente para que nunca jamás la magia fuera de unos cuantos...
El vapor suave
consecuencia de haber amado el cielo y la tierra
se evaporó en el infinito;
las estrellas entendieron el embrujo y enviaron un destello
para fertilizar en el barro el canto del tambor.
Canto Negro
Tres cicatrices de espuma quedaron marcadas
en el costado de la historia.
Abrieron compuerta, rompieron celosía.
No se comprendieron a tiempo las trampas del espejo, las cuentas,
la pólvora, el caballo y la armadura.
Crucificos para despostillarlos en la espalda
de nuestros ancestros.
Látigo para mostrar la buenaventura
del pan y del vino.
Tres cicatrices sobre un mar desconocido,
acechado de monstruos...
verde-negro al rojo de las llamas del desencuentro.
Idilio sopesado en el ansia;
en la alucinación voluptuosa de hablar con la muerte; de ser y no ser
en la explosión contínua de los instantes...
...
New Orleans la de muchos amantes,
la que se desgrana en noches tintineantes
y aguijonea, aún más, la tristeza del abuelo...
Waldo nos comenta sobre los Danzantes Nocturnos: “La hora en que los danzantes nocturnos se convierten en estrellas. Son palabras robadas a otro texto que escribí tiempo atrás. Algo tenía este verso que atrapó mi atención más no así el poema en su totalidad. En el momento de la relectura, con unas buenas tijeras, podé todo el poema y solo sobrevivió esta línea, sin remordimiento o un mea culpa extraídos desde la distancia.” …
TUM TUCUM
TUM TUCUM
BACUM BATICUM
Adombe, Gangá, Mondé
Candombe Nené.
Las intensidades se duplican.
Los sudores son la quintaesencia
de las olas.
Aya Bamba, Ya Bembé
Candombe Nené
Es la hora de los adagios.
Cuando la señora noche
muestra sensual sus confiterías celestes...
Las tijeras son otra metáfora mas de la poesía y sus imágenes que vuelan como la nave del quijote alemán hacia la luna que en ese momento para él es el infinito. Los versos y las metáforas como una caja de cristal en que las mariposas tropicales se encuentran atrapadas, vuelan una por una, el cazador de ritos, el hechicero de las formas y las sinécdoques, el trampero de fantasmas que alguna vez se pensaba que habían desaparecido, las deja ir y las atrapa al instante en que ellas dejan de ser palabras, solo son manifestaciones del espíritu que desean danzar alrededor de los tambores y calor de las llaman conjuran las fuerzas del infinito, es decir los misterios que el universo no detiene y van más allá de el. El sudor transporta el mar de los conjuros y la urbe se desvanece ante el aplastante peso de unos días dentro de la selva negra. Cachao ha muerto y ha muerto Nicolás, también el sol es absorbido por Mocambo y otros diablos que quieren ahogar el espíritu de la danza, no importa que sea el Caribe o los desiertos de Arizona, o Veracruz o Tijuana o el Amazonas no importa el mar ni la luz plateada; lo que importa es el rito solitario del jaguar, de la dos veces serpiente. Leer “Murmullos en Peña Blanca” “La magia del canto” “Caleido-scorpio” y otros poemas más es un viaje por los mundos en que el peyote es un personaje, la Ayahuasca es su contraparte y los cantos rituales de un congreso de brujos en los recintos sagrados del poder, se enredan con las voces de todos los hombres antes grito ahora canto, antes un lamento, la expresión de un sufrimiento transportada a la música y la poesía y nuevamente a las imágenes que transportan las palabras en los poemas de Waldo López alias “Blusero”. Te invito a que te atrevas a viajar con las palabras por una cantina de Nueva Orleans a la cabaña perdida en Luisiana, a las selvas en el Caribe al desierto de Arizona, a Tijuana y San Diego, en donde el blusero los amarra con palabras a un pañuelo alrededor del cuello del brujo en el ritual de Peña Blanca:
Waldo López: Performero, poeta del silencio y promotor cultural
Por: Modesto Herrera González | Ensayo | Comentarios (0) | Referencias (0)
Pongo a disposición mi trabajo (poesía, crónica y narrativa entre otras). Pues bien aquí comienzo...
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