Lunes, 07 de abril de 2008
Que sean las gaviotas las que agoten nuestros sueños y los frescos cipreses de la tarde que del sol se esconden los que cuiden un día las cenizas de los cuerpos cuando aún enamorados sean vencidos por la noche en sus misterios. Beso tus labios que en otros labios se perdieron, los beso en el recuerdo de las veces que religiosamente nos amamos en esas catedrales del silencio en que otros expiaban sus pecados, espejos de nosotros ante la imagen que nosotros adorábamos. Largo vía crucis del amor sublime y en ese momento derrotado largo camino para un final nunca soñado al sucumbir en las señales que algunos amantes igualmente enamorados nos dejaron. Ancho transcurrir el de la ausencia, largo porvenir el de la nada, triste ilusión que por momentos fue ensoñada y en otros momentos, solo el vacío se quedó reflejado como un verso mudo en tu mirada.
Por: Modesto Herrera González | Poesía | Comentarios (1) | Referencias (0)
Pongo a disposición mi trabajo (poesía, crónica y narrativa entre otras). Pues bien aquí comienzo...
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