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La ciudad de los soles nocturnos

Lunes, 24 de diciembre de 2007

Un momento con John Lennon

…Just believe in me,
Yoko and me

Dream is over
what can I say
I was the dreamer
John Lennon

La vida pasa, es otro período que le llaman año, mi madre ya no está con nosotros, ni el tampoco, no los extraño de esa forma en que se puede sentir la ausencia, están dentro de mi como muchos mas a quienes no veo mas. Y viajando de poema en poema diría como ayer: “le gané sin prisas un tiempo a este largo país de soledades”, y es ahora el silencio que dialoga conmigo sin los fantasmas del mañana que aún permanecen.

El fantasma principal: el mismo que antes “bautizaba todas las cosas con un solo nombre” y hoy es un cortejo silencioso de palabras, permanece con los deseos de decirme cosas, cambiar los sentimientos, obligarme a mirar a otro lado (“en que los recuerdos no lastimen”).

Mis mujeres se han ido, mis amigos no se encuentran presentes, me encuentro solo en este cuarto rodeado de libros viejos y teclados, música nostálgica que araña los recuerdos y los desgarra. Quiero detener el karma o su instante sin tiempo, sin sueños, solo ese jardín de piedras y arena, de troncos sin sabia, de flores de papel y estrellas que se alejan.

Sigo viajando en un universo de palabras, y llegan a mí nuevamente “las flores del presente eterno”, los versos repetidos y gastados, brindo con ellos, como si fueran personajes vivos,
bailando todos juntos, desnudos en la soledad de la noche, transformados en palabras, letras danzarinas, otra vez mas acompañándome con los acordes de la música ida y vuelta nuevamente, repetida, regresando por un vértice, una hendidura entre la ventana y la tarde.


(Es de noche ya, lo decía antes)

Objetos en constante alucinar
con la dialéctica
objetos:
aparatos que fabrican sonidos
sonidos que se convierten en colores
o ausencia de ellos :
todo o nada
blanco y negro
un montón de signos
y otra vez el mar
la playa
“el océano de mi desdicha”
otra vez los versos viejos que
me rescatan
versos queridos, ya casados
toda una vida
bodas de plata
bodas de perla
para nosotros.

“Son nuevamente las 3 de la tarde”
las 12 de la noche
las horas que prosiguen su cortejo
el tiempo que interrumpe la rutina
el tiempo que acerca mi retrato
“mi verdadera faz”
“mi muerte obligatoria”
“los otros versos”
“los otros tiempos”
como si fueran canciones
las mismas canciones gastadas que
me siguen recordando que el amor
hacerlo
sentirlo
tenerlo
amarlo…
es lo que puede siempre
rescatarnos
(abrir los cajones y sacar los trapos sucios
lavarlos, doblarlos, antes plancharlos
y nuevamente acomodarlos).


Escucho Real Love de John Lennon
Mi perro entra al cuarto
(a el le gustan los silbidos en la canción,
Los ríspidos sonidos de la guitarra
La voz del profeta)
no entiendo la canción en este momento
pero se cuela también en el poema
finalmente la nostalgia se apodera nuevamente.

Afuera de mi casa ya no hay ruido
solo el dulce sonido del viento
una canción bonita:
Julia
que sale del cuarto
para indicar que ventana y rock
son sinónimos
(o fueron mejor dicho)
es cierto, nuevamente los versos repetidos:
“hoy no es ayer”
pero como se parecen estos tiempos
la misma cara como decía antes
los mismos rostros
los otros tiempos
las otras veces
aunque los besos ya se fueron
alguna vez no los tuve
y los tuve después cuando no hacían falta
sin embargo
ellos
(los versos, no los besos)
me rescatan nuevamente…


Escucho In my life ahora
Y la memoria,
el cuadro inexistente,
los besos fallidos,
los versos,
la ventana,
los amigos,
los amores,
las cosas,
los objetos,
todos permanecen.

Por: Modesto Herrera González | Poesía | Comentarios (0) | Referencias (0)

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