Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

La ciudad de los soles nocturnos

Miércoles, 12 de diciembre de 2007

María de todos


Fotografía de Memo Vasquez

El mar no es más que un pozo de agua oscura,
Los astros son solo barro que brilla,
El amor, sueño, glándulas, locura,
La noche no es azul, es amarilla.

La noche no es profunda, es fría y larga;
A pesar de los versos de los hombres,
el amor, sueño, glándulas, locura.
Idea Vilarino

Como es posible que los sentimientos cambien de un instante a otro…el deseo de escribir al mirar con nostalgia un libro de interiores (de casa mexicanas), sentir la brisa de la esquina entre el séptimo planeta y la armada mexicana: Urano y Ejercito, y la cafetería al aire libre, sorbo el café frío para refrescar mis entrañas, mi alma, mi mente y leo “El mar” de Idea Vilariño (1) y acepto a Campoamor: “…todo es según el color del cristal con que se mira..”; regreso al momento antes de que una llamada telefónica me distraiga, me quite mi momento. Hoy estoy mas pobre, como siempre, las cosas se esfuman, se comen, se viajan y solo queda un hueco en la órbita de los ojos que me empuja a mirarlo, a mirarme dentro de el, dentro de ella, de la mirada suplicante con la mano extendida en cada esquina y parece repetirse el poema (2) ahora que escucho la crónica del último concierto de Led Zeppelin, después de muchos años en silencio y el hijo de John Bonham el baterista original (fallecido), ya es un hombre viejo para rocanrrolear; toca los tambores que repicarán en mi memoria con el poema que escribí hace tantos años que esta región diferente, me lo recuerda; no hay posibilidad para el desquite amoroso, este también se ha ido y solo queda la misma caja de cartón y unos chicles y el idéntico rostro olvidado por todos (en la ventana se cuela la canción: “La guadalupana, la guadalupana, la del Tepeyac…") la María de Juan, la María de Pedro, la María de nadie y el Club de Tenis, el colegio privado, las tiendas de Santa Fe, me hacen sentir la culpa de quien es la María de todos en cada esquina de este país de soledades. Tres pesos no lo alivia, tres por el número de rojos del semáforo.


Hace unas horas quedaron encerradas las páginas de ese libro en que los espacios interiores se regodeaban en las zonas comerciales igual de repetidas y constantes…y la cultura quedó ahí, estacionada buscando desesperadamente al mayordomo principal para que la cobije.

Se entremezclan los tiempos y tejen la red con los “espacios”: una escuela rural por el Amate, río menor del Papaloapan, la montaña, las calles invadidas por la ignorancia que se olvida , la cafetería de Diagonal de San Antonio y Nicolás San Juan como oasis enfrentando al tráfico de las 8 de la noche, un día de sol antes de lluvia y la divina trinidad en la María de todos con el rostro abandonado por la pena, la tristeza y otra vez la batería de Bonham, dándome en la madre, escapando hacia el cielo o gritando demasiado, demasiado amor para unos cuantos y la virgen, muerta antes del parto, antes que su abuela, con los pies cansados. Hoy son todos los tiempos y es mayo en diciembre, México hace veinte años y cuarenta o cien.

Abro el periódico en busca de la crónica del concierto y solo encuentro la pregunta de José Blanco : ¿Y la izquierda, en que parte del proceso se perdió?; rin, rin, se interrumpe la búsqueda, me hablan de teoremas y ecuaciones económicas, un saque de onda, se alejan los espacios, y se transforman en un punto imaginario, abstracto, el instante se suspende en el abismo, en la desidia, la rutina de las mismas tristes y anónimas miradas de sus ojos sin ojos, la ventana otra vez emerge y no me suelta, el mundo entonces es cuadrado, cuadrado el escenario de la música sin fondo, cuadrado el momento que se llevan los tres pesos, cuadrado el pensamiento en que se elevan las plegarias hasta el cielo, cuadrado el cansancio de cansarse por unas cuantas monedas tiradas en el suelo, cuadrados la virgen y los niños hambrientos, llorosos y descalzos, cuadrado el hoyo de la córnea y cuadrada la mirada…

Pasan las horas, me duermo, me peleo con mis fantasmas, sueño en la nada después de darme cuenta del instante de los puntos lejanos de la vida, de las caras que se cruzan en la esquina; la brisa de las siete de la noche me recuerda el Universo, a Papini y su infinita sensación de pequeñez, la Teoría de cuerdas, un día en la vida de María, Eleonor Rugby asomándose al vacío, Alicia niña nuevamente en el espejo viejo, a esa triste canción de amor de Alex Lora antes del canal 2 y Televisa, la imposición de Guadalupe y sus chinacos, la invención de un país imaginario (remoto y frío parodiando a Silvio), Ciudad de Dioses que olvidaron a sus hijos ( a sus hijas), que no pudieron contra la fe prestada, con la mentira disfrazada del misterio elaborado por la trampa de hace siglos, cambiando nombres, cosas y momentos, Juárez tristemente recordado de igual forma en la frontera.

María es la misma en estos siglos) perseguida por sus hijos convertidos en soldados y gendarmes, por vender unos chiles o tlacoyos o nopales, ahora chicles y pastillas...
Sigue siendo la María de todos y de nadie.


(1) Idea Vilarino (1920): Poeta uruguaya, entre muchas cosas

(2) Rock o la posibilidad de que me ames así

Por: Modesto Herrera González | Crónica | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

María de todos, de los fanáticos, de los sin esperanza, de los de fe ciega...
...pero María también de aquellos, que cómo mis ojos ven, tienen a bien hacerse un churro a la mañana..María que da de comer, María a la que cantan...María que una vez permitida salvaría la economía desmesurada...pero la política la tiene bien calculada...

..y María así queda a servir a la fe engañada y a la política forzada

ataraxia | 30-01-2008 14:37:21

Comentar


Recordar datos


Contador gratis
LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009