Domingo, 15 de noviembre de 2009
Vislumbrar la eternidad que queda fuera del capullo,es suficiente para romper la seguridad de nuestro inventario. Juan Matus.-El fuego interno.- Carlos Castaneda Busco el momento de locura, la explicación del caos en una larga cadena de símbolos, el espejo enterrado en la humedad del silencio, las colisiones del cambio, los dos lados del puente de agua, la llama incandescente del diálogo, el altar de la sinrazón, la madeja de coherencias perdidas en la inmensidad del soliloquio, la inmovilidad del desatino, el instante que se reprodujo el intento, los aliados escondidos en la parte oscura del pensamiento. Mi otra parte, arropada en la música del infinito, habita en la imagen de los símbolos, otro silencio dibujado con los colores de los signos, el ático que esconde la palabra, miles de ellas naciendo en la magia invisible del útero, la gran placenta emanando las difracciones del silencio, el laboratorio reproduciendo la nada, Hamlet explicando a Horacio que el universo alberga más cosas de lo que uno pueda ver. Otro inventario de historias emergidas del vació, mientras el brujo rompe la cadena de la lógica, el miedo nos desnuda y en la ventana: la colisión de lo prematuro, el nacimiento anticipado de la muerte. ¿Qué personajes dentro del cuarto se repiten en esta sucesión de Fibonacci? Los teoremas desnudos en la convergencia del punto imaginario, los extremos que sujetan el camino líquido, el columpio de los signos, el oscilador detectado en la alameda de las metáforas. Verso y número, ecuaciones entrelazadas En la parte oculta del centro de gravedad del encaje luminoso, con las rejillas de la noche por donde se asoma el infinito. La soledad es la hermana bastarda del silencio. Mi otra parte se desplaza en un pasillo, en la biblioteca de lo imaginario, el recuento de las similitudes, la historia mimetizada en el tiempo, los libros repetidos en una galería de espejos donde la metáfora, es el único personaje que sobresale entre la multitud de un solo hombre partido en dos. II Navegante de mis sueños escondidos recojo las piedras del camino uno a uno los guijarros del destino se depositan en la alforja del olvido. Dentro de la melancolía, navegando por las aguas del recuerdo el sextante se calibra con la ruta del destino incierto que a veces se vislumbra entre las verdades de la ciencia y en otras ocasiones es el intento quien empuja la embarcación la travesía no cuenta con mapas estelares, la carta de navegación es extensa para entenderla solo los libros que rescatamos del último naufragio pueden acercarnos al mundo de lo incierto en cada uno de ellos se encuentra la llave de la palabra desconocida que podrá abrir el cielo y separar el horizonte. Prosigo mi búsqueda en la parte literaria del olvido el único afán es perseguir lo inocuo de un camino que se tiene resuelto: La muerte es la posada de la espera, el punto del encuentro la realidad incierta la muralla donde todas las teorías se pulverizan la no conciencia la que alimenta la nada el puerto final; entonces me pregunto sobre la vida ¿De donde nacemos si la muerte es el punto final del caos? el límite del infinito ¿en que otra palabra se generan las cosas? ¿Que Dios absurdo se divide para que todos resolvamos el teorema de ser la paradoja de la nada y la ecuación de la existencia? Atado al mástil de los sueños la bitácora realiza su lectura el camino plateado de la ausencia el bautizo recurrente de las cosas (pero de nuevo con un solo nombre). En aquellos días en que la noche era eterna Los sonidos comenzaron a escribir su discurso Las penas se concentraban en el estómago Y la piel extrañaba el tornasol de las estrellas. La vida era un rito más al compás de las necesidades Los vientos fluían en la dirección del lamento De la onomatopeya El remedo del futuro La cáscara de nuez en el arroyo.
I
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Martes, 29 de septiembre de 2009
En el umbral del portal en toda la fantasía de tu cuerpo navegando entre silencios donde la oscuridad se alumbra por tu sexo tu sensación de ser la propia realidad de lo que eres: mujer hembraismo la propia muerte resurrecta demonio fantástico demoledor militante ensueño del amor aquí estoy en la espera del renovador encuentro de ambos ¿hombre? ¿mujer? quien sabe lo que el encuentro de los dos nos pueda regresar: ¿mujer? ¿hombre? ambos sexos nos dominan en la discontinua presencia de lo divino de lo que se acerca a la verdadera muerte resurrección espera gratuita del infortunio respuesta del ámbar de la deidad del otro nosotros los que en la subyacente distancia del amor entre las sábanas y las piernas los sexos de ambos impolutos desgraciados desafortunados se encuentran en el más allá de lo que no pudo resolverse por la cotidianidad de la sangre nuestra propia realidad de seres extraños formalmente desconocidos a pesar de la vida de la familia y la propiedad privada de lo próximo y lo inmediato de los dos juntos en el estropajo de la miseria la misma muerte líquida de lo prohibido lo nuestro sin secretos dos veces manifiesto en la proximidad de lo oculto.
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Domingo, 30 de agosto de 2009
Alineo mi energía a un punto imaginario donde mis pensamientos se dirigen, no es un punto de amor, ni un lugar paradisíaco, solo es un punto que atrae mi luz cuando hacia el viaja; no es un lugar real por donde fluya el tiempo, éste se rompe en una vasija sin contorno; pero ahí, en ese punto imaginario, se encuentra el innombrable, el que es conocedor profundo de todas las cosas que suceden en el devenir del universo, el que mira sin ver y no se queda detenido, el que es dueño y creador de eso que llamamos nada y que de ese punto de luz sin resplandor, espacio, materia, o palabra que decante. emerge lo que percibimos con el alma o con los ojos del cerebro y la razón, aquello que Tomás el santo tenía que ver para creer. He gastado miles de palabras para encontrar la metáfora perfecta, al menos aquella que pueda interpretar el susurro de luz negra o un murmullo de luz blanca, ambas nos definen en torrentes en estas reflexiones del sentir, que mi pensar es relativo y que la nada existe como existe la materia pero también desaparece. Me olvido por instantes de este crujir de espíritu y salgo de lo que llamamos día, supervivencia cotidiana, aconteceres en la vuelta por sí misma de la tierra, unidad del círculo, Pi, número ancestral y mágico. Pero así como el Zen indica que para entender que el momento siempre ha estado con nosotros hay que olvidarse del momento, así la tierra y todo lo que bulle de la vida y de la muerte donde son olvidadas mis plegarias y el lamento surge repentino. Ya no soy yo, el que pide una respuesta sino el hombre, el colibrí sin flor, la gaviota atrapada en un polímero, el niño retratado con una carabina en una fila de soldados de la muerte, las focas blancas recién nacidas en el lumen prodigioso de la nieve para ser depositadas en el río enrojecido de crímenes siniestros, la mariposa que bate sus alas sin ese ritmo alegre de hace algunos años o la chicharra, abejorro de mis tierras con un canto de amor ahogado por el rugido del sol no tan lejano. No solo es el niño que porta un arma para placer de sus maestros, también es aquél que en una imagen desfallece ante la mirada siniestra de los buitres. O el que se enferma mortalmente al tomar de un charco de agua que se encuentra repleta de desechos para que otros la desperdicien en una alberca y botellas de agua pura para el sediento, computadoras para llenar con el silencio la soledad indiferente de una sociedad robotizada. Siempre hay playas de lujo y hamacas finas para ese tipo de viajeros espacios resguardados para los privilegiados mientras el mundo se muere con otra luz en el cielo perforado y se cuela en sus pecados, porque pecar es quebrar a la armonía y eso es lo que el hombre como especie ha realizado, no solamente la bestia sanguinaria de si misma, sino matar a cuanto ser viviente se encuentre en ese estado. hoy dirijo mi energía hacia la luz de un punto imaginario, donde mis pensamientos se polarizan y sin embargo la intención de pedir por mis miserias, afortunadamente se olvidaron.
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Jueves, 16 de julio de 2009
Quería encontrarte
después de discusiones pírricas,
enfrentamientos de dolor
después de que no se pudo resolver la solución
del amor que volaba en una mariposa,
en un pájaro
o un ave nocturna,
en medio de ese pliegue de tus muslos vírgenes
no tan vírgenes (¿importa acaso?)
al unísono eco de lamentos que no entiendo
ante la explicación racional de que no me amas
y ante la sensación de querer tenerte entre mis brazos...
Dormida estás, fecundada entre palabras
y hormigas que danzan en tu cuerpo
solo tus piernas que prometen un día distinto
amaneceres descubiertos por la sombra del mensaje
oculto entre tu seno, desperdiciado amor sin postulados
al fin amor sin ser, esencia de nadie, de ninguno
al fin un ser indiferente que piensa en una compañía
solo el placer de la necesidad de reafirmarse en uno mismo
ante el espejo, somos dos los que enfrentamos un destino
sin embargo no hay nadie aparte de nosotros
la oquedad del silencio
la nada misma repitiendo una mentira
ni tu ni yo enfrente de nosotros
no hay nadie que nos salve
solo el juego del decir las cosas sin querer
“quería que me ayudaras solamente”
“no sabía que nos íbamos a tardar en la taberna de las confesiones”
el día pasó sin huellas cuando no te vi ni pudimos resolver la tarde
hoy no es ayer y no quise que te fueras
no importa, solamente es el contacto de dos amigos que se encuentran
pero tampoco es la necesidad de sentirse acompañado
cuando una soledad de camposanto nos envuelve.
Y sin embargo no son dos amigos, ni dos seres solitarios.
Tienes miedo de enfrentar que somos seres encontrados
en ese punto de amor imaginario
seres de amor y luz que viajamos en nuestras propias soledades
y en ellas frente a frente ignoramos hasta que otro día
otro momento de un amor no pronunciado
sigamos en la farsa de sentirnos amigos
necesitados
desahogando el ansia del alma
y que el sexo, tan distante
extinga con palabras su silencio.
Amanece...
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Viernes, 15 de mayo de 2009
Me duelen los días –vida, sueño, / recuerdos, insomnio, tenaz memoria / de los hechos en conmovido temperamento/ poético- sin ti, me hieren las noches si cavilo,/ si concentrado me silencio intentando hallar/la bonanza perdida achicándome frustrado.... Relámpago Fugaz .- Teo Revilla Te extraño, si vieras cuanto te extraño en este sepulcro donde te pienso y sueño. Despierto estoy en una noche de insomnio vigilia en religión de orar por tu presencia. Es cierto, no existo en estas horas solitarias en que el ruido de todos mis fantasmas quieren ahuyentar mis pensamientos y me imagino que a pesar de tu ausencia, en este corazón sin atrapar tus días ajenos me piensas porque yo te estoy pensando, pero no en el mismo pensamiento que me encuentra cuando te siento aquí, en este cuarto de resinas alargadas y llorosas, sin subterfugios o juegos de muñeca frágil cuando te sabes sensual en cada movimiento de tu cuerpo, un cerrar de ojos, deslizarte suavemente sobre tus extremidades como dos versos sublimes, tus manos detenidas por instantes con las mías, dedos que se atreven a contar intimidades de la carne con el temor de no despertar los huracanes de un sentimiento que pueda desbordarse. En este torbellino de palabras y sensaciones nuestras, historia, ficticia, indescifrable, porque no es verdad esto que siento cuando pienso que de la misma forma tu me estás sintiendo; me extrañas sí, porque conjuro la danza de tus nalgas y tus piernas y estás despierta, realizando un sinfín de caminatas dentro de un cuarto, recordando palabras que nunca se dijeron y a la par se describieron en las miradas silenciosas de un momento cuando sabías que por tu espalda recorría mi mirada tus lances de gacela tigre transformada en hechicera de mis sueños.
Por: Modesto Herrera González | Poesía | Comentarios (3) | Referencias (0)
Pongo a disposición mi trabajo (poesía, crónica y narrativa entre otras). Pues bien aquí comienzo...
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